La pregunta que se hace uno al leer este tipo de noticias es: ¿qué tiempo dedican hoy en día los fabricantes de microprocesadores a comprobar que sus diseños son fiables? ¿el mismo tiempo que en la época del 80386? Antaño los fallos graves se contaban con los dedos de una mano, se hablaba en términos de unos pocos millones de transistores integrados en el núcleo. Hoy en día, son varios cientos de millones (es cierto que una buena parte lo forma la enorme memoria caché con que cuentan estos), y la complejidad de su estructura.
Creo que va siendo hora de que los fabricantes de microprocesadores de la talla de Intel y AMD se den cuenta que más importante que la lucha en velocidades, en consumo/potencia o en número de "cores" por CPU, es el hecho de que su funcionamiento ha de ser fiable, y debe presentar el menor número de fallos de diseño posibles, que a la postre se arrastrarán generación tras generación hasta ser subsanados. También es preciso que tengan en cuenta la importante presencia de los sistemas operativos de código abierto, como por ejemplo GNU/Linux. Este respetable grupo de usuarios se encuentra a merced de que los fabricantes de BIOS decidan actualizar los microcódigos de las CPUs, al ser difícil que dichas correcciones se implementen a nivel de sistema operativo por la poca transparencia que hay al respecto.


Imagen 1.: pMars en modo debug





