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A las barricadas, sí ...¿pero a cuales?

Hace tiempo comentamos en este blog como en determinados conflictos bélicos, las hostilidades se habían propagado desde el mundo físico al virtual, enfrentando a los mismos contendientes.

Este tipo de hostilidades es una extensión natural de la guerra, que desde tiempo inmemorial ha considerado el control de información como uno de sus pilares básicos. En el mismo "Arte de la Guerra", Sun Tzu repite varias veces que "la guerra es el arte del engaño". También la historia de la propaganda es más antigua de lo que pueda parecer.

Esta tendencia, como todo cuanto tiene que ver con las tecnologías de la información, se está intensificando. Y basta navegar un poco para encontrar otros muchos conflictos bélicos que toman internet como campo de batalla.

Sin embargo, la naturaleza global de la red, y las características propias de la llamada red 2.0 -sea lo que sea eso- provocan dos factores nuevos:

  • Pueden intervenir en los conflictos "agentes" (personas, instituciones, organizaciones, agentes, estados...) desde cualquier lugar del mundo, de manera prácticamente impune, y sin que necesariamente existan sistemas de autocontrol. Estos agentes pueden apoyar a unos u otros en función de sus intereses o ideologías propias, aunque no formen parte real de ninguno de los bandos enfrentados. Por lo tanto, el sentir de la opinión pública -global- sobre los contendientes comienza a ser un factor relevante ya que prácticamente cualquiera puede realizar aportaciones en los conflictos a través internet. No es necesario ser un hacker experto, a menudo basta con que mucha gente "haga bulto" para tirar un servicio o colabore en un sistema de computación distribuida.
  • Los algoritmos utilizados en los servicios 2.0, dependen de sus usuarios para determinar qué es o no relevante; lo cual, a su vez, orienta el sentir popular sobre un tema dado.

Liberté, egalité, fraternité v2.0

Este sistema de realimentación provoca que algunos de esos agentes citados intenten, activamente, desequilibrar la balanza de la opinión pública en un sentido o en otro. Según fuentes prestigiosas el Gobierno Chino tendría un "ejército" (así lo llaman) de hasta 300.000 miembros conectados a internet comentando en foros, blogs, periódicos, servicios de agregación de información, etc, para apoyar al régimen y neutralizar las críticas que reciben desde algunos sectores de la comunidad internacional. En Myanmar, los blogueros simpatizantes de la "revolución azafrán" se quejan de recibir ataques de la junta. La cantidad de referencias a casos similares es abrumadora.

Aparentemente, las consecuencias de este tipo de guerras pueden parecer triviales en comparación con otro tipo de conflictos. Pero no siempre las represalias se toman de manera "virtual", bloqueando conexiones o accesos. El año pasado, la mayoría de periodistas encarcelados en el mundo escribían para internet.

Dicho todo esto, personalmente me surge una pregunta que no puedo responder.

¿Hasta que punto el "ataque al enemigo", para el que apenas pueda haber represalias, reemplazará iniciativas del tipo "recogida de firmas"?

Resulta preocupante el hecho de que, en aras de obtener el mayor apoyo de la comunidad de internautas, los conflictos se simplifiquen, vanalicen o, directamente, falseen. Me preocupa que determinados de estos "agentes" puedan poner en marcha una maquinaria de "usuarios libres" que ataque impunemente y sin control a quienes ellos decidan.

...¿Exagero? Tal vez sí.

La complejidad del sistema en cuestión (la humanidad) es casi con toda probabilidad excesiva como para poder instrumentalizarla de manera efectiva. Al menos por un periodo de tiempo a medio-largo plazo.

En cualquier caso, si cualquiera de vosotros cree que es posible educar a las mayorías en el pensamiento crítico, agradeceré que me convenza de ello en los comentarios. ;)

Luis Tarrafeta
S21sec labs

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