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Seguridad Wi-Fi de brocha gorda.

A la gente no le gustan los cables. Puede que a algunos de los lectores de este blog sí. Pero reconozcámoslo, la mayoría de la población convive con ellos albergando sensaciones que oscilan entre la tolerancia y el asco, cuando no el miedo. Hay incluso quien deiende que son criaturas alienígenas que han venido como infiltradas a la tierra y que, cuando llegue el momento, cobrarán vida al unísono y nos exterminarán a todos. (¡Juro que conozco a una persona que dice cosas como esta!)



Por eso abrazamos las tecnologías inalámbricas. Nos gusta no tropezarnos con los cables, no tener que andar escondiéndolos detrás del mueble del teléfono como la foto de la primera comunión.

Pero por otra parte, las ondas, con esa manía suya de propagarse, son muy poco discretas. Hizo falta desarrollar protocolos de seguridad específicos para ellas.

Pero claro, primero vimos cómo el protocolo WEP perdía nuestra confianza, cómo comenzaban a abundar los programas encargados de realizar "auditorías de seguridad" de redes Wi-Fi (preferentemente, de las redes de los vecinos cuyo SSID es WLAN_28, por ejemplo), y no nos quedó más remedio que encomendarnos al WPA.

Nos seguimos fiando de WPA, que parece que sigue siendo seguro, aunque hace ya tiempo que comenzaron a abrirse fisuras (concretamente en WPA+TKIP). Y ya tenemos disponible el WPA2. No está mal. Probablemente es más que suficiente por el momento y no quisiera resultar alarmista, pero... ¿hasta cuando lo será? Siempre queda espacio para la paranoia.

En cualquier caso, ya hay quien está pensando en ofrecer una solución mucho más analógica y, hasta cierto punto, ingeniosa.

Supongo que empezaron por preguntarse, ¿y si usáramos nuestras redes Wi-Fi dentro de una especie de jaula de Faraday? Ahí, bien confinaditas, para que el hijo de la vecina le audite las redes a su abuela.

Es una solución, desde luego. Pero claro, resultaría difícil convencer a quien sea que conviva con uno, de que se está mucho mejor dentro de una jaula metálica. Se podría, incluso, defender la eficiencia energética en cuanto a calefacción y el aire acondicionado. Pero lo más probable, es que te llenaran la despensa de alpiste mientras siguieras en tu empeño.

Sin embargo resulta que van unos investigadores de la Universidad de Tokyo, que están en todo, y desarrollan un producto original: pintura anti-Wi-Fi.

Una pintura que contiene óxido de aluminio-hierro y que resuena a las frecuencias de emisión Wi-Fi, absorbiendo las ondas, e impidiendo que se propaguen más allá de las paredes. La solución es relativamente barata, aunque requiera un cierto trabajo en la aplicación.

Además de esa, tiene otras posibiliades. Evitar, por ejemplo, que llegue cobertura telefónica dentro de recintos (como cines, teatros ...¿o coches bomba?), e incluso están hablando de aplicarla en ropa para evitar los no-demostrados pero tampoco-descartables-todavía efectos de las ondas electromagnéticas en nuestro cuerpo.

Sin duda se pueden hacer críticas a esta idea. Pero la que más me hace pensar es, ¿habrá algún color que vaya con mis muebles?

Luis Tarrafeta
S21sec labs

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente redacción da gusto leerlo.

Enhorabuena ;)

Txalin dijo...

Casi que prefiero que pasen las ondas a ponerme un traje de "Una pintura que contiene óxido de aluminio-hierro" :P


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