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Blanqueo de capitales, una larga historia...

Bien es sabido por todos que la criminalidad es fuente de grandes cantidades de dinero, y el beneficio económico de los delitos demanda ser utilizado en los mercados legales. Pero no seria hasta el pasado siglo que el proceso de convertir este dinero ilícito o "sucio" en legal o "limpio" se considere un delito independiente de aquellos que lo originaron. La palabra "lavado" tiene origen en los Estados Unidos en la década de los veinte, época en que las mafias norteamericanas crearon una red de lavanderías para esconder la procedencia ilícita del dinero que alcanzaban con sus actividades criminales, fundamentalmente el contrabando de bebidas alcohólicas prohibidas en aquellos tiempos.

La acción de "lavar" o "blanquear" dinero no es algo nuevo o propio de los tiempos modernos, ya en la edad media tras ser declarada ilícita la usura, mercaderes y prestamistas burlaban la ley mediante complejos e ingeniosos mecanismos, aunque quien realmente llevó esta práctica al más alto nivel fue la orden de los caballeros templarios, que aprovechándose de algunos vacios legales que les propiciaba la iglesia católica en forma de poderes y no responsabilidad ante las "leyes del hombre" y su astucia a la hora de cambiar la forma en la que los préstamos eran pagados, consiguieron evadir esta prohibición y volverse inmensamente ricos llegando incluso a financiar a reyes, los templarios son considerados por muchos historiadores como los creadores de los servicios y sistemas bancarios tal y como los conocemos hoy en dia y los creadores de la administración de riquezas a traves de estructuras complejas en diversos paises. Tras la desaparición de la orden, la Santa Sede y los reyes europeos adoptaron los metodos y procedimientos de los templarios para administrar y ocultar riqueza.

Otro gran hito en el blanqueo de dinero ocurre durante los siglos XVI al XVIII, con la piratería. Los piratas se convirtieron en expertos blanqueadores del oro que robaban de los navios en alta mar y que convertían con ayuda de bancos y estados como Inglaterra, Francia u Holanda, que lejos de impedir sus fechorias se convertían en parte integrante de la red de lavado, es famoso el caso del pirata inglés Francis Drake, que fue armado caballero en su nave por la propia reina Isabel I de Inglaterra, dado los pingues beneficios que generaba y el daño inflingido a la economía del imperio español, su gran enemigo.

El lavado de dinero fue advertido en los países desarrollados a mediados de los años 70 con la visión puesta en el narcotráfico en Estados Unidos, debido a que la recaudación de la venta de droga en la calle era depositada en los bancos sin ningún trámite ni control previo y esos fondos se introducían fácilmente al circuito formal. La expresión "lavado de dinero" fue utilizada por primera vez judicialmente en el año 1982 en los Estados Unidos, en una operación de blanqueo del dinero generado por contrabando de cocaína colombiana. En la actualidad, tratándose por ejemplo, de la cocaína y la heroína, el volumen físico del dinero producto de su venta es mayor que el volumen físico de la droga misma y, paradójicamente, desde el punto de vista material, resulta más fácil ingresar los estupefacientes a un país que sacar el efectivo por la venta del mismo. El famoso narcotraficante Pablo Escobar señaló que almacenar, contar, mantener transportar y entregar el dinero del narcotráfico era un problema grande ya que el dinero entregado por la venta de la droga usualmente son billetes menores (de 5, 10 y 20 dólares) que tienen que ser cambiados por billetes más grandes de 50 y 100. De lo contrario el peso de los billetes ($25.000) por un Kg de cocaína sería muchísimo mayor que el de la propia droga.

A finales del siglo XIX comenzó a extenderse en los Estados Unidos la empresa que busca capital emitiendo acciones. En la actualidad, en muchos casos esos accionistas son fondos de inversión , cuyos integrantes son de dificil identificación. En este sistema de propiedad y administración se diluye la responsabilidad, situación que se da aún más en compañías en las cuales los Estados son accionistas mayoritarios. El Estado y los bancos aparecen así como cómplices en el blanqueo de dinero, ya que en la medida que estas empresas tengan un mayor capital, mayor será el respaldo con el que contaran para sus actividades. Los primeros indicios acerca del blanqueo de capitales de esta actividad coordinada entre Estados y Bancos, tiene sus orígenes, desde fines de la década de los 60, en los paraisos fiscales y en las plazas financieras offshore. Estos centros se encuentran fuera del alcance de los bancos centrales, y son aptos por su ubicación estratégica, para la gran circulación de divisas. Dichos paraísos fiscales albergan gran cantidad de sociedades y compañías fantasmas, a través de las cuales al amparo del secreto bancario, permiten radicarse a gran cantidad de delincuentes globales para el blanqueo de dinero.

Ignacio Rodriguez
S21sec e-crime

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