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Las redes sociales: voyeurismo digital

Llega el invierno y con ello el frío a la Cuenca de Navarra y las tardes aburridas sin saber qué hacer en casa. En esto que uno se para a pensar en muchas cosas, entre ellas el temible auge que están teniendo las redes sociales. Hoy en día existen redes sociales para toda clase de personas, vivas o muertas, feas o guapas, para jóvenes o para adultos, para él o para ella, etc. El principal objetivo de las redes sociales es el de almacenar un número masivo de datos personales de diverso grado de calidad y confianza debido a que son los usuarios los que los alimentan. Pero, ¿Cual es el motivo para almacenar tantos datos? El conocimiento. Vivimos en la era en la que el conocimiento es oro, y los datos se pueden transformar en conocimiento utilizando, por ejemplo, técnicas de data mining sobre los datos extraídos de una Base de Datos. Este conocimiento nos indica, por ejemplo, los gustos de cierto conjunto de personas. Y es en la veracidad de estos datos en lo que nos vamos a centrar en el post. Por esta razón, decidí hacer una prueba: Cambiar mis datos personales más intimos dando información falsa o verdadera para ver el impacto dentro de mis ciberamigos.

El primer cambio lo realicé en las redes sociales Tuenti y Facebook. En la red social española no tuvo mucho éxito debido a que los cambios realizados sobre el perfil no se le notifica a tus amigos mediante un comentario en su tablón principal. Por lo que, para los cambios posteriores, centré todos mis esfuerzos en las modificaciones en Facebook. A lo largo de estas semanas he recibido gran número de comentarios, mensajes privados, mensajes SMS... Con unos simples cambios he conseguido movilizar a parte de mis amigos.



La información escrita en los muros o perfiles de las redes sociales han llegado a tal punto de credibilidad que muchas organizaciones las usan para seleccionar a sus candidatos para trabajar en ellas . Algunos jueces las usan para exculpar a ciudadanos de un posible delito, otras personas las usan para encontrar a su pareja ideal o para encontrar a su conjunto de amigos ideal, otras para reivindicar acciones injustas... En mi caso, mis amigos dudaron de la información que yo les daba cara a cara frente a la escrita en mi perfil de la red social.

Es verdad, que hoy en día las redes sociales están intentando combatir el gran agujero generado por los ataques de ingeniería social, como es el caso de POKEN, una red social en la que la única forma de agregar a un amigo es chocando un dispositivo en forma de mano que intercambia los datos personales descargables posteriormente en tu ordenador. Pero, ¿qué ocurre con la veracidad de la información que corre por estos sitios? ¿Quién se encarga de validar la información o establecerla como correcta?

Por otro lado, las redes sociales mueven una cantidad estratosférica de datos personales. Si una simple persona como yo, con unos simples cambios, ha conseguido obtener valoraciones sobre las modificaciones en el perfil de forma "gratuita", ¿qué puede conseguir una empresa con una aplicación en Facecebook o una persona malintencionada con un perfil falso?

Imaginemos por un momento que se diseña una aplicación que premie a aquellas personas que más beneficios otorgan a la red social, es decir, datos personales. ¿Qué generaría? Generaría ansiedad y enganche a la red social para ser el afortunado ganador. ¿Y si encima añadimos a la aplicación un modulo de enviar un SMS para saber quién es el mejor? Pues que aparte de lo mencionado anteriormente, además yo ganaría dinero por cada mensaje enviado gracias al envío de publicidad a los teléfonos móviles que se han suscrito a mi servicio al obtener el resultado de la aplicación. Por lo que se ve, no solo la gente no tiene cuidado a la hora de publicar sus datos, sino que incluso está dispuesta a pagar por que se los publiquen.

Aitor Corchero Rodríguez
S21sec labs

(+34 902 222 521)


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